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Al Final de una Milonga
El espectáculo contempla dos etapas, la primera se recrea en un bar al final de una noche de tragos. Es una propuesta divertida, llena de sorpresas y fantasía. Siguiendo cada uno de sus episodios se descubre una historia de sueños e ilusiones, donde cada personaje es el reflejo de una vida propia. Los personajes del bar o de la noche de cualquier lugar, de cualquier momento, los personajes universales: las prostitutas, la madame, el galán, el guapetón, los mesoneros entretejen entre si historias de muchas vidas, de muchos sitios, expresando con cada movimiento los sentimientos más profundos y universales del ser humano: el odio, el amor, la pasión, la alegría...
La segunda etapa va en la búsqueda de tratar de expresar a la ciudad anónima, el personaje anónimo, al tiempo de la indiferencia. Una sociedad sin color, sin sabor, sin sentimientos, donde la prioridad es la competencia. Las piezas se desarrollan con personajes desconocidos, en lugares desconocidos. Hombre y mujer compiten por sus espacios, la frialdad se impone en el entorno convirtiendo a todas las personas a su alcance en seres insensibles e indiferentes. El resto no importa el yo domina y subsiste imponiéndose terminantemente.
Las piezas fueron diseñadas cuidando todos sus detalles. Sus coreografías reinterpretan a través de cada movimiento los sentimientos vividos por cada uno de los personajes. Se bailan 19 piezas, todos los bailarines permanecen en escena durante toda la presentación. Entre algunas de las piezas se intercala un cantante y un bandoneonísta. Su duración es de 1 hora y 30 min. |
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